Lo primero que uno siente cuando escucha al Presidente hablar de los trabajadores judiciales es una gran indefensión. La diferencia de poderes es abismal. Él es el presidente de la República, con acceso casi irrestricto a cuanta cámara y micrófono desee, y nosotros somos unos ciudadanos a pie, simples trabajadores que no tenemos casi ningún recurso para hacer oír nuestra voz, salvo las medidas de fuerza.

Luego, cuando veo que ha elegido mencionarnos para vapulear nuestro trabajo el sentimiento de indefensión estalla. La diferencia de poder es tan grande (y las mentiras tan increíbles) que todo el acto se siente vil, violento y desproporcionado.

Lo escucho hablar de ordenanzas con sueldos de 6 dígitos ¿Acaso nadie le dijo sobre los ordenanzas terciarizados en toda la provincia que ganan sueldos de miseria? Y comenta sobre los expedientes papel y la necesidad de modernizar el Poder Judicial ¿No sabe acaso que somos nosotros los que tenemos que cargar esos expedientes por medio Departamento Judicial vía tracción a sangre y, muchas veces, tenemos que pelear gremialmente para conseguir un mero carrito o una zorra? (http://ajbsanisidro.org/?p=6650). Habla de los 45 días de feria ¿Hablará también de la gente que viene a trabajar, sábados, domingos o se queda a la tarde – en un trabajo donde no se pagan horas extras – porque sabe que esos expedientes son la vida de personas?. Habla de Licencias extraordinarias ¿Desconoce que hace años se vienen reglamentando nuestros licencias hasta el punto de hacerlas desaparecer? (http://ajbsanisidro.org/?p=10482)

Después de jugar un poco para la tribuna cambia de tema. No se menciona las condiciones edilicias deplorables (http://ajbsanisidro.org/?p=6764 ; http://www.sanfernandonuestro.com.ar/wp/murcielagos-en-el-bano-de-los-tribunales-de-san-isidro/ ); el atraso de los sueldos con Nación; la falta de personal; las licencias psiquiátricas porque la psiquis colapsa al no poder llevar adelante un trabajo en cuotas cada vez mas inhumanas.

Todo eso calla. Y uno se siente golpeado, y con un mal sabor en la boca, como si lo hubiese forzado a tragar todo el contenido de un cenicero.

Un discurso fuerte. Un par de cadenas de whatsapp. Rumores de pasillo. ¿Nos aumentan la jornada? ¿Perdemos la feria?.

Los judiciales reaccionamos de dos formas. Algunos damos una respuesta propia de abogados. Hablamos de derechos adquiridos. Damos respuestas jurídicas, pero olvidamos que este es un problema político. Un problema político se resuelve logrando una correlación de fuerzas políticas a nuestro beneficio en la calle, en la lucha, con apoyo en cada Dependencia. No podemos obviar la coyuntura, no podemos obviar que este Gobierno arrancó intentando poner dos jueces de la Corte Suprema por Decreto (nota jueces corte) y ahora está destruyendo una de las leyes laborales más reconocidas a nivel mundial (nota cambio L.C.T). Políticamente es una locomotora, y no lo vamos frenar con un escrito o un alegato, por muy fundado que esté, porque ellos cambian las reglas del juego a su antojo. Y por que, realmente, mucho no le interesan los argumentos jurídicos.

Otros se resignan y ven que están dispuestos a entregar a fin de conservar algo, por muy mínimo que sea.

Algunos están dispuestos a trabajar ocho horas por la suma de salario proporcional, olvidan que Vidal ya fijó la paritaria del 2018 en el 10 % y el Gobierno busca bajar el gasto público (o sea, nuestros sueldos). Aparte, si ya trabajás ocho horas cuando la jornada es de 6. ¿Hasta qué hora crees que te vas a quedar si la jornada es de 8?. Algunos están dispuestos a perder la feria mientras los días de vacaciones se mantengan, sueñan con vacaciones baratas en Europa o el Sudeste Asiático. ¿Alguien realmente cree que va a poder elegir tranquilamente los días de sus vacaciones y no van a venir impuestas de arriba, luego de que todos los superiores seleccionen los mejores días? ¿Acaso recién ingresaron al Poder Judicial? Fijar una fecha de vacaciones con toda la familia (niños con descanso de verano, parejas en el sector privado) va a ser un verdadero cubo Rubick.. Y pensamos así, que entregar para perder menos. No pensamos en ganar, ni siquiera pensamos en mantener lo que es nuestro. Nos imponen la psiquis de la derrota y, así, ya estamos derrotados. Debemos negarnos a esto, a esa manipulación, debemos enojarnos, mostrar los dientes y recordar que lo nuestro es nuestro.

No es el momento de dar cátedra o resignarse, es el momento para prepararse para la lucha del 2018. Porque los derechos son nuestros, y no hay razón para regalarlos. Como siempre, los defenderemos en la calle. Te esperamos.