Cuando en horas de la tarde se decidió tratar el ajuste sobre tablas, todo parecía anunciado. Una abrumadora mayoría, conformada por oficialistas y una parte del PJ, decidió no demorar más el asunto y dar tratamiento sin pase a comisión.

La sesión fue mixta; tres debates enlazados: reforma previsional, consenso y responsabilidad fiscal. Cada senador puso el ojo donde más le placía. No hubo siquiera una correspondencia entre la postura de los gobernadores y los representantes de su provincia.

Los que estaban por la afirmativa se esforzaron por instalar una idea básica: que la responsabilidad fiscal estaba atada al recorte jubilatorio. Casi con patriotismo, sopesaron el clima y justificaron el ajuste.

La senadora mendocina Pamela Verasay (UCR) apostó por ejemplo por la épica: “Sin solvencia fiscal no habrá inversión ni crecimiento”. El salteño Rodolfo Urtubey (PJ) se refugió en cambio en un clásico: “Siguiendo a Max Weber, hoy estoy actuando según la ética de la responsabilidad, porque actuar sólo con la ética de la convicción sería un desastre para mi provincia”.

Pero seguramente el discurso más relevante en términos políticos fue el de Miguel Ángel Pichetto. El presidente del bloque del PJ reiteró su perfil institucionalista. “Como tenemos responsabilidad con nuestras provincias y gobernadores, nos toca la ingrata tarea de acompañar estos acuerdos porque creemos que los pactos deben cumplirse”, sintetizó.

Su rol ya había sido fundamental en otras ocasiones para garantizarle la mayoría al gobierno, como cuando se votó el acuerdo con los fondos buitre y el blanqueo para evasores. En ambas ocasiones el senador rionegrino expuso sus críticas pero igual apoyó. La de anoche no fue la excepción. Su anuncio de que no votará en el corto plazo la reforma laboral fue tal vez la nota más destacada. El bloque de senadores del PJ es una caja de sorpresas, y con la nueva conformación lo será todavía más.

A favor del gobierno se dirá entonces que supo con quién negociar y cuándo. Ni siquiera esperó el recambio legislativo. Tan seguro estaba de los votos que le proveerían los opositores cercanos que resignó las nueve bancas obtenidas en octubre.

Esa capacidad política le permitió a Cambiemos lograr este miércoles una ley fiscal con ajuste jubilatorio con una mayoría más holgada que la alcanzada por la Alianza en 2001. Aquella vez la llamaron «ley de déficit cero»; hoy «responsabilidad fiscal».

Como en su último gobierno, los radicales volvieron a imponer por ley una rebaja de los haberes jubilatorios. En esa senda también se inscribió el discurso de Pichetto. “No repitan este tipo de medidas -dijo mirando a Federico Pinedo- No las repitan. Hay una mala experiencia con De la Rúa. Cuando metió medidas de ajuste que profundizaron después la crisis. No lo hagan”.

Luego, pasado el discurso del presidente del interbloque oficialista Luis Naidenoff, sólo hubo tiempo para votar. 53 a 14 para la media sanción del proyecto de responsabilidad fiscal; 52 a 15 el de consenso fiscal; y 43 a 23 para la reforma previsional.

Si el mes que viene la nueva conformación de Diputados ratifica los proyectos votados ayer, habrá un fuerte ajuste en las provincias, una merma en los aumentos jubilatorios, que incluye la pérdida de un trimestre entero de recomposición, y una flexibilización en la edad de retiro. Todo está por verse.

 

Fuente: https://notasperiodismopopular.com.ar/