El titular del Juzgado de Garantías Nº 7 de Pilar habló de su profesión tras ser tildado así por medios nacionales. “Muchas veces recibo gente en el mostrador, los escucho y ellos no saben que soy yo el famoso juez”, destacó.

Walter Saettone, juez de Garantías Nº 7 de Pilar, ha estado en boca de todos tras su aparición en medios nacionales en donde explicó lo ocurrido en el accidente del lunes 21 de mayo, donde Juan Pablo Sbarbati (conocido arquitecto pilarense) atropelló y mató a su contratista, Edgar Nava, dándose a la fuga.

La razón de las críticas fue, no solo su lenguaje coloquial, sino su vestimenta ya que no representaba al “típico juez de traje y corbata”, como él mismo aclaró al recibir a este medio. “Vi en algunos medios que me calificaron como ‘el juez villero’, y eso realmente no me disgusta porque yo trabajo para la gente, los que me tienen que entender son ellos, con ellos hago una conexión porque es importante ese contacto”, dijo Walter Saettone a Resumen.

Desde su mirada, estar en el lugar de decidir un conflicto social es en sí, un arte. “La ley es una herramienta más de ese arte, pero no lo es todo. Yo creo que decidir, es un arte que se va teniendo a medida que uno crece, se desarrolla en la justicia y entiende la lógica, no solo de la justicia, sino de la gente”, declaró. En su trabajo, Saettone explicó que su obligación es que todos entiendan la lógica del derecho, para poder hacerla propia: “esa es la transformación, explicar con dos palabras, a lo ‘juez villero’ como han dicho, cuál es mi rol y sobre qué trabajo”.

Al mismo tiempo, reconoció que desde su perspectiva “lo más importante es el contacto con la gente”. “Hay una víctima que está sufriendo, que merece atención y algo se debe hacer. Eso es parte del problema, como tratamos el dolor de la gente frente al delito es una tarea pendiente.  El dolor de la víctima es materia de trabajo por parte del sistema”, sostuvo el juez pilarense.

Sin embargo, no desmereció el dolor del imputado al tomar decisiones: “si vos no haces eco del dolor, cuando tenes que ordenar el traslado de un detenido que por ejemplo va a Sierra Chica y no tiene los medios para que su familia pueda visitarlo, es un problema. Cómo se va a re sociabilizar o tener lazos afectivos si sus lazos primarios están afectados porque perdió el vínculo. Cómo lo re sociabilizas, si no lo ven sus hijos porque está a más de 200 kilómetros de distancia”.

Para Saettone, es necesario trabajar sobre los lazos personales para lograr un cambio y éste es uno de sus pilares. “Cómo ese dolor no lo haces parte, tenés que trabajarlo, tenés que insistir en que esté cerca de su familia. La tarea del juez es también re vincular esos lazos”, reafirmó y agregó: “Estoy dispuesto a dar esa batalla. El dolor de la gente es parte del conflicto y de la solución, no se puede no mirar. Resolves con el dolor de la gente adentro, no afuera”.

En forma de trabajo y aplicación de la ley, el primer acto de justicia explica que es escuchar a quienes se acercan, desesperados por respuestas, con problemáticas por resolver o simplemente buscando consuelo ante lo ocurrido en sus vidas. “Muchas veces los recibo en el mostrador, los escucho y ellos no saben que soy yo el famoso juez. Ese contacto, es primordial, fundamental, porque no se pueden estandarizar decisiones, cada caso es distinto. Y en ese vínculo, entre la sociedad y la ley, se toman decisiones sin perder el campo de la realidad”.

A pesar de tratar el hecho cuando ya ocurrió, afirma que puede mejorar la seguridad al tomar decisiones luego de vincularse con el detenido y sus problemas: “Lo primero es el hecho en sí, la calificación, si hay peligro de fuga, entorpecimiento probatorio para disponer o no la medida de detención o prisión preventiva. Pero, si después ves que hay algo, un disparador, si la familia da señales de alarma de que no es lo correcto liberarlo, o sí, si hay otras posibilidades para que haga las cosas bien, tenés que verlo. Yo me tomo ese tiempo de conocer, ver si hay otra posibilidad”.

“La función más importante es comunicar que se viva en una sociedad menos violenta, esa es mi obligación y eso, es un arte, salí de trabajar desde los 18 años y llegar a ser juez y decidir cómo hago para que la sociedad sea menos violenta, que pueda comprender al otro. Conozco todos los barrios de Pilar, conozco sus problemáticas, a su gente. Para mí, ser el ‘juez villero’ es un halago, quiero ser profeta en mi tierra, salgo a caminar por las calles, haciendo trabajo de campo, ahí se ejerce la profesión”, cerró Walter Saettone.

 

Fuente: http://www.diarioresumen.com.ar/