Nuestro corazón sufre, se indigna y subleva nuestra conciencia al ver que la violencia institucional (que nunca cesó aunque disminuyó por períodos) hoy es política de estado, avalada, justificada y convertida en doctrina (Chocobar entre otras)
Estos bajos instintos, que muchos de nosotros pugnamos por combatir antes que nada en nosotros mismos, son los que alimentan a esas hordas de “gente honrada, trabajadora y de bien” que persiguen, atrapan y matan a patadas en el suelo a un ladrón. Son asesinos en poblado y en banda. Y los uniformados pertrechados de la cabeza a los pies por los insumos yanquis e israelíes que Bullrich les ha proveído, hacen algo parecido luego de las protestas y, gracias a los provocadores que ellos mismos tienen a bien acercar, lo hacen cuidándose muy bien que no aparezca por ningún lado el nombre de alguno de ellos.
Dicho todo esto, a lo que no dejaremos de combatir mientras tengamos aliento, vamos para un lugar más amable: las artes plásticas y la música. La escultura de Martín Graziano, El Principito, que parece va camino a ubicarse con su mensaje alegre, vital y musical en algún lugar público de San Isidro que es donde debe estar.


Mariano vive y nos acompaña en cada encuentro de Música por Justicia, porque la música es su vida y los músicos que responden a nuestra convocatoria (y los demás también) son su familia y la nuestra.


Viernes 21 de septiembre a las 19.30 hs. en Libertad 664 Martínez


Los esperamos, Raquel y Jorge
Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte