El gobernador electo Axel Kicillof y su equipo tienen una prioridad urgente en resolver el tema del hambre en la provincia de Buenos Aires, el solucionar el empleo, la salud y la educación pública. Son las prioridades, además de volver abrir las fábricas para que haya trabajo y consumo. Paralelamente, algunos integrantes ya trabajan seriamente en desmontar el sistema de persecución judicial que impuso desde el primer día el gobierno de María Eugenia Vidal. Juez o fiscal que no cumplía con las ordenes establecidas era presionado y mandado al jury de enjuiciamiento.  La movida principal de la gobernadora fue poner como Procurador General a su socio político, el Dr. Julio Conte Grand, hombre del Opus Dei, que con mano dura presionó a fiscales y jueces para que no investiguen nada del gobierno de Vidal y menos que defiendan los nuevos derechos  de las política de género.

En la primera conferencia, Kicillof fue claro y contundente. “Este no va a ser un gobierno de agravios ni de persecución mediática ni judicial como se vivió en estos años, no lo va a ser porque no creemos en eso, hemos escuchado expresiones de la Suprema Corte de la provincia, dijimos que en campaña no queríamos hacer campaña sucia, pero es muy preocupante”, señaló el gobernador electo. Luego consideró que la justicia “debe tener total respaldo para recuperar la confianza de los ciudadanos, para que nadie crea que hay manipulación sobre la justicia o que se usa para hacer política sobre los adversarios u opositores”.

Los “aprietes”  del vidalismo ya fueron denunciados públicamente incluso por la Asociación de Magistrados de La Plata sumaron un nuevo capítulo semanas atrás cuando, durante un allanamiento a la oficina de la Auditoría de Asuntos Internos de la Policía -que depende del Ministerio de Seguridad bonaerense a cargo de Cristian Ritondo- se encontraron pruebas que demuestran que al menos una fiscal y su familia fueron víctimas de espionaje ilegal.

A todo esto se suma, además, el intento del Vidal de nombrar a 42 jueces y fiscales a menos de dos meses de dejar el poder. Dos de esos lugares están en el Tribunal de Casación Penal, la máxima instancia en materia penal de la provincia que tiene a su cargo y donde recaen por ejemplo las causas por corrupción. La gobernadora propone para ese lugar a Francisco Pont Vergés, un funcionario de Conte Grand, denunciado por violar los DD.HH.

La vicegobernadora Verónica Magario  fue muy clara días atrás cuando comenzó la transición en el Senado de la provincia de Buenos Aires y le pidió que no se avance con la aprobación de los 42 pliegos de jueces y fiscales que envió Vidal. “Lo que hemos pedido es que todas estas cosas respeten una transición ordenada, de común acuerdo, y que no se haga nada ahora que no signifique lo que necesitamos para este próximo gobierno y lo que la gente ha elegido”, señaló Magario.

La senadora María Teresa García fue clara y contundente al señalar que el procurador general, Julio Conte Grand, “debería renunciar” el 10 de diciembre cuando termine el mandato de Vidal.  “Personalmente creo que Conte Grand debería renunciar”, dijo y agregó que “debería tener un acto de democracia en el ejercicio de su gestión y entender que siempre ha tomado partido por Cambiemos”. Luego recordó el acoso de Conte Grand hacia jueces y fiscales que no lo obedecían y puso como ejemplo el “Caso Carzoglio”, el suspendido juez de Garantías de Avellaneda al que le inició un proceso de jury tras rechazar el pedido de detención sobre Pablo Moyano por parte del presidente Mauricio Macri.

Desde que perdió las elecciones, la gobernadora Vidal tiene dos objetivos claros. Primero ser la jefa de al oposición y ponerle piedras en el camino a la gestión de Kicillof. Ya por estas horas, con una Vidal sin poder el intendente Jorge Macri avisó que él quiere ser el jefe de la oposición y muestra la cucarda de haber ganado por el 65 por ciento de los votos su municipio.

El segundo objetivo es frenar cualquier intento de remoción del procurador Conte Grand, sabiendo que tendrá mayoría en el Senado de la provincia, aunque aquí no se sabe que hará el bloque de  los radicales, tan despreciado por la gobernadora. La preocupación de Vidal es la corrupción, el endeudamiento, los contratos millonarios con empresas amigas del presidente y el escándalo de los aportantes truchos, entre otros temas que esperan a la gobernadora en los próximos meses. De allí que tenerlo a Conte Grand será de una gran ayuda para cubrirse la espalda ella y los demás miembros del gabinete.

Fuente: info135.com.ar