El viernes pasado, en la AJB San Isidro, además de nuestro brindis de fin de año, festejamos la jubilación de dos compañeros imprescindibles, un merecidísimo reconocimiento a la trayectoria de dos militantes que hicieron más grande y plural a este sindicato: Lidia Frank y Alejandro Grazia.

Nuestra sede gremial, se colmó tanto de las familias de ambos referentes como así también de compañeras y compañeros que dijeron presente, como corolario del aporte invaluable de dos inclaudicables que siguen dejando huella. Una tarde donde la ternura nos abrazó a todos dándonos la fuerza necesaria para afrontar los desafíos que tenemos por delante y seguir dando pelea para revertir la situación actual.

Más que sus propias palabras, es el propio peso de su militancia la que nos alumbra un faro hacia el futuro. Ellos han consagrado su vida a la lucha, a la articulación de diferentes resistencias en una resistencia más amplia y más diversa, que trasciende tanto lo sectorial como lo partidario. Un verdadero ejemplo que hace mella donde es preciso, encendiendo la voluntad de muchos de nosotros de seguir luchando con su misma determinación y allanándonos el camino en la cultura de la solidaridad y la transformación social como horizonte colectivo.

Esto no es una despedida. Ellos seguirán participando activamente de la vida sindical luego de la jubilación, dejando en claro cuáles son sus convicciones y dando una verdadera muestra de pertenencia a la clase trabajadora. A seguir luchando entonces por los derechos de las y los trabajadores judiciales, con más fuerza que nunca porque como dijo Jauretche, militante es aquel que intenta transformar el mundo con su ejemplo.

Además de los festejos, hubo tiempo para reflexionar sobre el panorama complejo que atravesamos todas y todos los judiciales. Sabemos que los últimos cuatro años han sido muy duros. La hostilidad del gobierno anterior y sus políticas de ajuste han dejado heridas profundas que impactan sustancialmente en nuestros bolsillos y en nuestras condiciones de trabajo. Si bien no hemos logrado avanzar en nuestras demandas históricas, hemos resistido dignamente al neoliberalismo, defendiendo en las calles cada uno de los derechos de las y los trabajadores judiciales.