Hace apenas diez años festejamos el bicentenario de nuestra Patria a sabiendas que todavía quedaba mucho por hacer. El camino hacia la libertad ha estado lleno de idas y vueltas, de dulzores y de sin sabores, pero siempre valió la pena transitarlo con valentía en pos de quitarse de encima el yugo de la opresión colonialista.

A los héroes de Mayo no solo hay que recordarlos colocando sus nombres en calles y avenidas, sino que debemos hacerlo principalmente por sus convicciones, sus acciones, sus pensamientos y su enorme legado: el de la lucha desinteresada en nombre de la libertad de los pueblos de América. Esa hermosa obstinación de nuestros patriotas que debemos llevar adelante todos los días de nuestras vidas hasta que logremos ser totalmente libres y soberanos de cualquier mano foránea que nos impida hacer realidad nuestros sueños.

Nos encuentra éste Mayo celebrando nuestros 210 años en medio de una situación inusual a nivel global, que ya todos conocemos. Un enemigo nuevo, que nos pone a prueba como sociedad, pueblo y especie. Para derrotarlo y ser plenamente libres deberemos actuar con la mayor inteligencia posible, siempre tenazmente unidos y solidarios, teniendo claro que ese es el único camino que nos depara un buen porvenir. El otro sendero; el de la meritocracia, el individualismo, el subjetivismo a ultranza; ya pulverizó sociedades enteras, convirtiéndolas en marionetas de un capital absurdo y codicioso que se retroalimenta de cada una de las ambiciones materiales desmedidas para controlar un colectivo sin rumbo, sin espíritu y sin ningún futuro promisorio posible.

Que Mayo sea otra oportunidad para reflexionar lo que somos como país, lo que queremos como sociedad y como pueblo. Que Mayo sea el motor inspirador para vencer en estos días difíciles la angustia, el temor, la soledad y la incertidumbre que nos invade por momentos. Que Mayo sea la fuerza, el huracán de ideas, las bonitas utopías. Que Mayo sea con el vigor de la fe y de la esperanza que tenían nuestros patriotas al no dudar en ser mejores cada día, fortaleciendo así al conjunto de la misma y única Patria: la tuya, la mía, la nuestra, la de todas y todos; porque ella hoy nos necesita más que nunca.

“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe; nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos sin destruir la tiranía” Mariano Moreno, Secretario de Gobierno de la Primera Junta revolucionaria, abogado y periodista.