Cada día que pasa se torna más evidente que el mundo se descascara, permitiéndonos ver con mayor claridad su raíz asimétrica y poniendo de relieve el verdadero entramado de la desigualdad. La pandemia vino a confirmar lo que muchos siempre se encargaron de barrer bajo la alfombra: la muerte no es democrática y la meritocracia no existe como tal.

Mientras que en buena parte del territorio nacional la ausencia significativa de contagios y muertes han dado lugar a una progresiva flexibilización de la cuarentena, es imperioso que sigamos respetando el aislamiento social preventivo en el ámbito metropolitano de Buenos Aires a fin de morigerar los efectos devastadores del Covid-19. El esfuerzo colectivo y las medidas políticas de confinamiento han conseguido evitar -por lo pronto- la muerte de decenas de miles de compatriotas, impidiendo asimismo el contagio masivo y el consecuente colapso de nuestro sistema de salud.

Como trabajadores  no debemos mirar para otro lado y seguir adelante como si nada ocurriera,  debemos evitar subordinar nuestras vidas a la imprudencia y la desmesura de muchos operadores políticos y mediaticos que quieren que los trabajadores volvamos a desempeñar nuestras tareas como si nada, arriesgandonos al contagio y poniendo nuestra vida en peligro.
Es mas importante que nunca que los agentes judiciales internalicemos alcances de  las resoluciones de Corte respecto al establecimiento de  guardias mínimas y prestación de servicios esenciales (ver nota aparte http://ajbsanisidro.org/?p=13254) a fin de evitar posibles excesos por parte de algún Magistrado.

Asimismo, desde la AJB San Isidro, exhortamos a todas y todos los trabajadores judiciales a reflexionar respecto a nuestro propio comportamiento en tiempos de pandemia, a intensificar las medidas de prevención, a interpelarnos a nosotros mismos sobre la impericia de concurrir a las dependencias en forma masiva para realizar tareas.  En definitiva, a priorizar la vida sobre cualquier otra prerrogativa.

Así como debemos continuar el aislamiento para evitar los contagios masivos y de esta manera sortear un potencial colapso del sistema sanitario, en este contexto absolutamente extraordinario, no podemos arriesgar irresponsablemente nuestras vidas cargándonos al hombro la titánica tarea de solucionar las diversas problemáticas de una justicia que se encuentra colapsada hace tiempo y requiere de cambios estructurales profundos.

Nos urge la vida. Quédate en tu casa. Sigamos articulando en la medida de nuestras posibilidades la modalidad del trabajo a distancia según los protocolos que hemos acordado como gremio con la Corte provincial (ver nota http://ajbsanisidro.org/?p=13211). Hoy más que nunca, no se trata de sobrevivir como individuos sino fundamentalmente como sociedad.  Para que un mundo post pandemia sea posible, es preciso primero demostrar que somos capaces de vernos reflejados en el otro.