Mientras los trabajadores seguimos insistiendo para que el gobierno nacional asegure, mediante el impuesto a las grandes fortunas, que los sectores más ricos del país aporten una mínima cuota de esfuerzo en la titánica tarea de sortear esta pandemia, el Senador de Juntos por el Cambio Esteban Bullrich responde con un proyecto de ley para bajar hasta un 20% los salarios de los trabajadores y jubilados estatales de la nación.

Queda claro que con esta iniciativa, la coalición opositora intenta darle continuidad al proyecto neoliberal con las mismas políticas implementadas durante los cuatro años que fueron gobierno, posicionándose una vez más como los adalides del poder económico al representar los intereses de las minorías más ricas y poderosas del país, históricamente en detrimento de la clase trabajadora y las grandes mayorías.

Es propicio ejercitar la memoria pues los mismos que hoy proponen reducir el salario de los trabajadores, trabajadoras, jubilados y jubiladas estatales, fueron los que sistemáticamente se negaron a discutir paritarias, no solo deteriorando el poder adquisitivo del salario sino también afectando las condiciones de trabajo durante toda su gestión. Asimismo, debemos recordar los más de 30.000 empleados públicos despedidos en su gobierno. ¿Se acuerdan cuando el actual Senador Bullrich nos mandó a ser felices en la incertidumbre mientras el aparato productivo se desvanecía culminando con el cierre de más de 25.000 fábricas en todo el país y miles de familias al desamparo y sin trabajo?   ¿O cuando bajó su gestión como Ministro de Educación de la Nación se buscó allanar el camino para el cierre de escuelas y universidades públicas?

Son los trabajadores y trabajadoras estatales los que consumen en los castigados comercios de cada uno de los barrios contribuyendo en tiempos de pandemia a que la rueda de la economía local y nacional pueda seguir girando. A su vez, esta fuente de dinero genera un flujo capaz de mantener activa la producción y el empleo por lo cual la iniciativa de Bullrich y su runfla decadente de ajustar sobre el salario del empleo público, produciría un espiral negativo en todos los sectores de la economía, dificultando aún más el panorama devastador que nos dejó tanto el tsunami del gobierno de Macri como la pandemia que nos sigue azotando día a día.

Es evidente que el leit motiv del proyecto de Bullrich es instalar en la sociedad la idea de que castigar al sector de trabajadores estatales es una herramienta necesaria para salir de la crisis. Ya lo hemos visto desde sus inicios en la política ser un acérrimo defensor de la flexibilización laboral y el debilitamiento sistemático del estado.   Al mismo tiempo que su propio gobierno generó inconstitucionalmente el endeudamiento más grande de la historia con el Fondo Monetario Internacional, la fuga de capitales y especulación financiera han sido inobjetablemente de cifras siderales. ¿O acaso serán los intereses espurios que una vez más llevan a Bullrich a querer que la crisis la sigan pagando los trabajadores?

La emergencia sanitaria puso de manifiesto la necesidad de fortalecer el estado nacional en sus diferentes frentes y dejó categóricamente a la vista del mundo entero el rol fundamental de las y los trabajadores estatales como principales garantes de derechos para todas y todos los argentinos, tanto en materia de salud como de educación, seguridad y justicia.  Por eso mismo, debemos discutir la necesidad de seguir profundizando el rol de nuestro Estado Nacional, la inversión en salud, educación y seguridad social para los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad. Capítulo aparte merece la urgencia en la necesidad  de una reforma judicial.  Es con los recursos del impuesto a las grandes fortunas, el reciente acuerdo con los bonistas, la renegociación de la deuda y el postergamiento de los plazos de pago, que se hace posible financiar un estado presente y vislumbrar un camino de recuperación y desarrollo sostenible para la pospandemia.

No debe sorprendernos que entre los firmantes del proyecto  además de Esteban Bullrich también se encuentren Alfredo de Angeli, Humberto Schiavone, Gladys González, Laura Rodríguez Machado, Martín Lousteau, Oscar Castillo y Néstor Braillard Poccard: una fiel expresión de la línea de pensamiento reaccionario de la Alianza Juntos por el Cambio, cuya matriz ideológica siempre inexorablemente a lo largo de la historia tendió al debilitamiento del estado y la destrucción de la soberanía nacional, subyugando a nuestro pueblo a la dependencia económica de las grandes potencias.