Desde que la pandemia de Covid-19 azotó al país, y a fin de lograr la efectiva aplicación del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio ante la conocida idiosincrasia del pueblo argentino, los diversos Ejecutivos se vieron obligados al despliegue masivo de las Fuerzas de Seguridad en el territorio nacional. Dudamos  que existan otros organismos que  hubiesen podido llevar adelante esta tarea, pero no se puede ignorar el historial de abusos y accionar  en base a criterios clasistas y discriminatorios que salpica a todas las Fuerzas de Seguridad del país.

Lamentablemente, este despliegue masivo nos dejó casos graves de abusos policiales entre los cuales los más conocidos mediáticamente son el asesinato de Lucas Nahuel Verón y  la desaparición de Facundo Castro.

Se vuelve palpable la falta de instrumentos simbólicos por parte de las fuerzas de seguridad para intervenir en la realidad. Una estructura que está enfocada    a la vida civil pero conserva una serie de patrones propios de una fuerza militarizada, desde su jerarquía hasta sus uniformes, y que tiene en la violencia casi uno de los pocos elementos que sabe desplegar. Violencia para formar a los nuevos integrantes, la cual  después se replica en violencia hacia las personas que concurran a la comisaría o hacia aquellos que son detenidos.

Los pasados cuatro años vieron un fuerte desgaste a nuestro andamiaje institucional, desde el apoyo político al asesinato policial enmascarado en lo llamado “doctrina Chocobar”  hasta  las actitudes desplegadas desde el poder político ante el caso de Santiago Maldonado, donde se prefirió la agresión ante la investigación. Consideramos que el Gobierno actual no comparte estos criterios  pero, teniendo en cuenta la actuación de las FFSS durante esta cuarentena, se torna imperioso que convierta esas  intenciones en acciones y avance hacia una democratización y modernización de las fuerzas de seguridad que se centre en valores jurídicos y de DDHH.

Esperemos que el momento histórico no se desperdicie y que no tengamos que lamentar más muertes de jóvenes ante la maquinaria policial.