Además de dejar en evidencia o incluso exacerbar las asimetrías existentes, a raíz de la pandemia han surgido diversas problemáticas que afectan las ya de por sí vapuleadas condiciones de trabajo de todas y todos los trabajadores judiciales. La aplicación intempestiva del teletrabajo, condicionó fuertemente a los compañeros y compañeras, quienes en un contexto de retracción económica y luego de cuatro años de perdida sistemática del poder adquisitivo -ante la inexistencia de un presupuesto provincial destinado a cubrir los gastos de equipamiento, insumos, servicios e instrumentación necesaria para articular el trabajo a distancia – asumieron un rol fundamental supliéndolo con dinero de sus propios bolsillos.

De este modo, la emergencia sanitaria y las múltiples falencias estructurales del Poder Judicial, forzaron a los trabajadores a improvisar sobre la forma de desempeñarse en cada una de las tareas a fin de garantizar los derechos de cada uno de los bonaerenses.  Esto únicamente puede llevarse adelante mediante un alto grado de colaboración y compromiso de parte de todos y todas las agentes judiciales.

Sin adentrarnos en el terreno de las dificultades de montar una oficina en casa, los gastos operativos que demanda la implementación del trabajo a distancia son significativos y debieran pesar sobre el empleador. Por el contrario, la transferencia de costos recae directamente sobre los bolsillos del trabajador.  Vale recordar, sobre los mismos salarios que siguen reclamando una recomposición adecuada.

De esta manera, surge para muchos la urgencia de equiparse o bien de adecuar la tecnología doméstica a los requerimientos informáticos para poder desarrollar su labor de forma remota. Así como los valores actuales de los equipos importan su financiamiento en cuotas, comprometiendo la economía familiar, las reparaciones o actualizaciones de los procesadores también son costosas y requieren del mantenimiento adecuado para su funcionamiento. Asimismo, quedan a cargo exclusivo de los compañeros, los abonos correspondientes al servicio de internet, imprescindibles a fin de asegurar la conectividad para el acceso remoto; los gastos de telefonía fija o móvil que requiere la atención de una multiplicidad de gestiones según las particularidades de cada fuero y a su vez el gasto extraordinario de energía eléctrica que demanda el trabajo virtual.

Por lo tanto, desde la AJB San Isidro invitamos a todas y todos los afiliados a que completen el formulario que se encuentra al final de esta nota  y lo reenvíen por mail a ajbsanisdro@hotmail.com adjuntando de manera digital, todas aquellas facturas pertinentes a los gastos en que hubieren incurrido a raíz del teletrabajo. En un primer paso, las mismas serán elevadas tanto a la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires como a la Procuración General a fin de poner en su conocimiento todos los gastos que cayeron en cabeza de los trabajadores durante este período de crisis.

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