Ante el nuevo femicidio de una chica de 14 años embarazada y asesinada a golpes por su novio, se convocó a una marcha para el 3 de junio bajo el lema “Ni una menos”. Monique Altshul, directora de la Fundación Mujeres en Igualdad profundiza sobre la temática.

Chiara Páez, de 14 años, embarazada y asesinada a golpes por su novio adolescente  en Santa Fe, se sumó a la larga lista de femicidios recientes en todo el país. Según datos de la organización Casa del Encuentro, en el último año murieron 277 mujeres en crímenes de género. A partir del escalofriante caso que se conoció ayer, referentes y comunicadoras organizaron a través de las redes sociales una convocatoria al Congreso Nacional para el próximo 3 de junio bajo el lema “Ni una menos”. Monique Altschul, directora de la Fundación Mujeres en Igualdad (MEI) e histórica luchadora contra la violencia de género, advierte sobre las deudas pendientes en el tratamiento legal del tema, la necesidad de contar con más refugios para víctimas y la importancia de la educación como herramienta de prevención. Con sede en Vicente López, la Fundación acaba de publicar un manual de bolsillo para saber cómo puede ayudar el entorno a una víctima de violencia.

-¿Cuál es la expresión más grave de la violencia de género?

-La que termina en femicidio. Nos preocupa enormemente porque en muchos casos las víctimas son mujeres que ya han hecho la denuncia, han pedido la exclusión del hogar, tienen perímetros de protección para que el violento no se pueda acercar, pero a pesar de todo las muertes ocurren. Tenemos buenas leyes, pero se reglamentan con poco presupuesto: ahí vemos un vacío.
-¿Cómo se actúa sobre ese bache?
-Trabajamos mucho en la reglamentación. En este momento estamos haciendo reuniones por la Ley de Trata. Porque se reformó y quedó bastante bien, pero hay artículos no reglamentados y justamente son los que exigirían presupuesto. Un tema que es fundamental, tanto en violencia como en trata, es que no hay hogares de tránsito. En el caso de violencia de género, el Consejo Nacional de la Mujer había anunciado 19 y hay sólo dos.
-¿En Zona Norte hay alguno?
-No. Hay uno en La Plata y en Zona Norte hay alguno privado. En general lo que hacen es llevar a las mujeres a algún hotel o darles una casa por un mes. ¿Y después qué hacen?
-¿Qué análisis hace de la cobertura mediática de los femicidios?
-Ha mejorado mucho el tratamiento de la prensa. Antes se hablaba solamente de crímenes pasionales. El hecho de que la prensa hable de violencia de género ha sido un logro increíble. De todas maneras, uno se pregunta dónde está el justo medio, porque parece haber un efecto contagio: un hombre prende fuego a una mujer y empiezan a aparecer casos de mujeres quemadas. Al mismo tiempo, está bien que se difundan los casos.
-¿Incide la cuestión de clase en esa difusión?
-Se trata distinto en los medios según la clase. Pensemos en el tema de la trata: si Marita Verón no hubiera sido una chica de clase media, blanquita, su caso hubiera seguido oculto. Pero la violencia de género se da en todas las clases sociales.
-¿Por qué fue necesario elaborar un manual sobre violencia de género?
-Porque recibimos constantes pedidos de asesoramiento en temas de violencia y muchos son de personas que no son ellas mismas las víctimas, sino que quieren ayudar a otros y no saben cómo hacerlo. En general nos dicen ‘¿a dónde la llevamos a denunciar?’.
-¿Cuáles son las pautas básicas ante esa situación?
-El eje es escuchar a la mujer, ver qué quiere hacer. Lo más adecuado es ponerla en contacto con un centro de violencia. Por ejemplo, en Vicente López, el Centro de la Mujer local. Tenemos una base de datos con una guía del país entero.
-¿Hay formas de prevenir estas violencias?
Trabajamos mucho con adolescentes, pensamos que ese es el momento perfecto para prevenir. Hicimos talleres con las escuelas públicas del partido y notamos que, unos días después de cada charla, hay mamás que se acercan a los centros de atención. Este año queremos hacer sobre derechos LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales), porque hay muchos chicos que tienen dos mamás o dos papás o tienen una orientación sexual distinta y son objeto de burla.
 
Ejemplo en la lucha
La Fundación Mujeres en Igualdad nació en 1990 de la mano de Zita Montes de Oca, vecina de San Isidro y primera Subsecretaria Nacional de la Mujer. “Hasta entonces no existía ni secretaría, ni consejo ni nada”, destaca Altschul, quien conoció a Montes de Oca a través de su trabajo como artista plástica. Además, la actual directora de MEI se graduó en Letras, con nada menos que Jorge Luis Borges como director de tesis. Nacida en 1938 en Buenos Aires, vivió varios años en Estados Unidos y luego en Europa, influida por las ideas de Simone de Beauvoir. A fines de los ochenta regresó a la Argentina y al poco tiempo se convirtió en una de las fundadoras de MEI. El primer tema que abordó la Fundación apuntó a promover la Ley de Cupo Femenino, que estableció un piso mínimo del 30 por ciento de participación femenina en las listas electorales.
Fuente: Infonews