Todos los caminos conducen al convenio colectivo de trabajo

Pasa el tiempo y desde la AJB San Isidro seguimos mas y mas convencidos de que el convenio colectivo de trabajo constituye  la herramienta política y jurídica fundamental  para hacer frente no solo a una innumerable serie de atropellos que sufrimos los trabajadores judiciales día a día sino también para levantar los pilares fundamentales para construir un gremio grande y para todos.

Esto es así ya a través de los C.C.T podremos negociar nuestras condiciones laborales, tareas, ascensos, salarios, etc  en un pie de igualad y reciprocidad y a la vez contar con las herramientas necesarias para fortalecer nuestro sindicato en la lucha por mayores conquistas.

Y siempre nos vuelve a suceder, frente a la impotencia de no poder hacer efectivos nuestros derechos, frente a las dificultades que debemos a atravesar para defenderlos en el día a día vemos que siempre llegamos a  la misma conclusión, casi todas las problemáticas nos conducen a un único camino.

En este caso, nos concentraremos en un tema conocido por todos, “la carrera Judicial”o mejor dicho “la falta de respeto de la carrera judicial”, más precisamente en el área de los juzgados.

 En pocas líneas podemos decir que el respeto a la carrera judicial tiene como principio que aquel trabajador con mayor antigüedad y capacitación para ocupar un cargo tenga preferencia frente a otro al momento de generarse una vacante.

La normativa actual establece que para los cargos menores, esto es los que van desde el nivel 5 al 18 (desde aux 5 hasta oficial mayor) prevalecerá frente a la existencia de un cargo vacante ( ya sea creación de cargo, organismo o promoción) aquel agente que contare con mayor antigüedad.

En un primer momento si un funcionario tuviese la intención de nombrar a un empleado por sobre el agente que tuviese el cargo inmediatamente inferior al vacante, se le exigirá que le solicite la conformidad a dicho empleado. “Así de no haber conformidad no existirá ascenso.” Esto último lo ponemos entre comillas ya que han existido casos recientemente en los cuales a pesar de no existir conformidad del agente, el juez le da vista a la Corte de la razones por las cuales otorga dicho ascenso. Entre ellas, encontramos claras fundamentaciones como por ejemplo haberse tomado licencias, participado en paros o haber recurrido a asambleas. También sabemos casos en que lisa y llanamente se le inventa un sumario al trabajador para poder impedirle ascender.

Por otra parte, para los cargos de funcionarios (ej, auxiliares letrados, secretarios ) al magistrado no se le requiere que exista la conformidad de los empleados a los cuales se puentea, quedando a su única voluntad la designación de los mismos.
La normativa de la Corte establece “ que  los magistrados y funcionarios de primera instancia o instancia única “podrán” dilucidar las respectivas propuestas de ascensos a través de la realización de un concurso, ( ac 2605 concursos y ascensos ). Aquí es importante la semántica, ya que entre un podrán y un deberán hay una gran diferencia que en la realidad se vislumbra de una manera muy pero muy clara.

En el Departamento de San Isidro se presentan de manera habitual jueces que nombran funcionarios traídos de otras dependencias, de otro fueros, o peor aún abogados que nunca se emplearon en el Poder Judicial, por sobre los empleados que trabajan en tal tribunal o juzgado, quitándole a estos toda posibilidad de siquiera poder postularse y así demostrar su capacidad intelectual y práctica para ocupar el cargo y ni que  hablar de respetar la antigüedad en el mismo. Así se dan paradojas de secretarios y auxiliares letrados que se encuentran perdidos en la mesa de entradas, aumentando aún mas la indignación reinante en los empleados judiciales.

No mencionamos las dependencias en donde estos hechos se suscitan ya que los magistrados se encuentran amparados por las normas de la Corte y no hacen ni mas ni menos que ejercer una facultad que se les confiere, por lo que por ahora el primer paso para modicar esta situación es la propia reflexión de los jueces. ¿será posible?

La principal respuesta de los magistrados frente a esta problemática es que prefieren traer y armar su equipo con gente de “confianza” o que verdaderamente no existe en la dependencia gente capacitada para ocupar el cargo. Frente a esto se nos ocurren algunas posibles preguntas:

¿Gente de confianza para qué?  ¿No es confianza suficiente que un trabajador tenga capacidad y compromiso en su trabajo, y que además por sus años de antigüedad sea conocido por todos? ¿Si no hay gente capacitada para el cargo, porqué no se refleja en un concurso que trasparente la situación? ¿ El peor empleado puede estar peor capacitado frente a alguien que nunca piso una mesa de entradas? ¿ Y si es así, porque no se elige la vía del concurso? ¿ Si quiere un equipo de confianza, no considera que fortalecería al grupo de empleados y aumentaría su compromiso frente al trabajo el sentirse que tienen expectativas de crecer dentro del juzgado o tribunal, además de recomponer la situación salarial de todos con un ascenso general?.

Perecen que estas respuestas mas que buscar el buen funcionamiento de la Dependencia esconden favoritismos/ amiguismo, deudas políticas, promesas familiares y no cuestiones que hacen al buen funcionamiento del juzgado.

No pedimos ni más ni menos que se le de preferencia al empleado de la dependencia que este capacitado para hacerlo ( sea atreves de un curso de capacitación o  sea por medio de concurso de antecedes y oposición cuando no pueda resolverse de otra manera) no estamos hablando de que el único merito sea calentar la silla, buscamos que bajo los principios del compromiso, la responsabilidad, la capacitación y el esfuerzo se elija a los colaboradores en la función de impartir justicia, bajo las mismas posibilidad , bajo las mismas condiciones.

Es por ello que para TERMINAR con estas enquistadas costumbres tribunalicias y para que realmente ocupen los espacios de mayor responsabilidad aquellas personas que si están capacitadas para hacerlo, se modifique esta actual situación y que por lo tanto cualquiera que quiera ocupar un nuevo cargo lo demuestre, prevaleciendo el respeto por la carrera judicial.

Para ello debemos TERMINAR con esta realidad parecida a un partido de futbol en el cual trabajadores y Corte Suprema de Justicia se enfrentan (metafóricamente hablando) en un juego en el cual estos últimos dictan las reglas, condenándonos a perder siempre por goleada.

El CCT es el camino, en la cual podremos negociar ( entre otras muchas cosas) todo un nuevo sistema de ascensos, concursos y nombramientos y así COMENZAR a DEMOCRATIZAR LA JUSTICA, desde arriba y desde abajo,  que la familia judicial no se auto reproduzca  año tras año dando lugar solamente a familiares y amigos.

Es el momento de discutir y avanzar sobre todos estos temas. En estos tiempos en lo cuales la democratización de la justicia esta en boca de todos, los trabajadores judiciales debemos estar presentes y redoblar nuestros esfuerzos para lograr un C.C.T que respete la carrera judicial,  que tenga como principio axial la capacidad, la preparación y la experiencia para ocupar cualquier tipo de cargo de funcionario, como así también una apertura para que  todo el pueblo  tenga la posibilidad de ingresar al Poder Judicial. Debemos estar presentes en todos estos debates y no olvidar que ahora, justo ahora es el momento.

 

NICOLÁS VETTOREL

SECRETARIO GREMIAL