DEMOCRACIA, IGUALDAD, LIBERTAD, SOBERANÍA, JUSTICIA

Este miércoles 10 de diciembre se cumplen 30 años de la asunción de Raúl Alfonsín a la Presidencia, hecho que marco el regreso de la vida democrática la Argentina, y la esperanza de toda una sociedad de poder reconstruir un país basado en los principios de la paz social, la solidaridad, la igualdad, independiente, soberano y libre de toda influencia extranjera.

Se cumplen, 30 años de vigencia de la Constitución Nacional, y es ese mismo al considerar la Asamblea General de la Naciones unidad que el respeto a los derechos humanos y la dignidad de la persona humana “son los fundamentos para la libertad, justicia y paz en el mundo”, decidido que se conmemorara el 10 de diciembre de cada año como Día de los Derechos Humanos.

 Nuestra historia política y social ha tenido muchos periodos trágicos, y aquel que abarca los años 1974-1983, marcado no solo por la cercanía genealógica, sino también por la brutalidad con la que se ejerció la violencia contra la sociedad civil, nos dan esa conciencia imborrable de nuestras mentes del valor excepcional que tiene para un pueblo la convivencia en un marco de respeto y defensa de la normas sociales de convivencia.

 DEMOCRACIA, IGUALDAD, LIBERTAD, SOBERANÍA, JUSTICIA, son valores que han de defenderse hasta el último aliento que podamos dar.

 Este 10 de diciembre, festejaremos que La Argentina vive el período democrático más largo de su historia y eso es un triunfo de todo el pueblo argentino, y de las generaciones que han pisado el suelo argentino desde el 83 en adelante, emergiendo de las tinieblas y el horror de la última dictadura militar con la convicción firme de que solo en democracia es posible concebir el desarrollo de un país libre, respetuoso de los derechos humanos, unido y próspero.

En estos 30 años ha habido acontecimiento de todo tipo, nos hemos caído, pero nos hemos levantado, y hemos seguido caminando y colectado cada vez mas logros y leyes muy buenas que garantizan nuestros derechos, que necesitan ponerse en acción, leyes que no deben ser medidas por la cantidad; sino, por la calidad, como si fueran peldaños de una gran escalera que no tiene fin; porque es circular y de permanente mejoramiento, que hemos heredado de nuestros padres y abuelos.

En momentos en que la derecha política y económica está empeñada en devolvernos a épocas de sosiego, es necesario apelar a la conciencia ciudadana, para no dejar llevar por palabras que y actos que retoman el discurso de deslegitimar nuestro papel constitucional ante la opinión pública.

 Argentina está en un punto crítico de su historia que exige ver con atención lo que hay que hacer para construir lo que falta construir, conservar y consolidar lo conquistado, por ello es fundamental que todos los trabajadores, militantes, ciudadanos, vecinos, tomen esta forma de organización social que es la “democracia” y la hagan suya, la sientan propia, y sean actores y participes activos de ella.

 Si convivir es parte del mandato que recibe todo ser humano que llega a este mundo, participar, interesarse en los asuntos que hacen al interés general debiera ser, una obligación natural. Porque participar es tomar conciencia de que la lucha por la libertad, la justicia y la igualdad no tiene fin, y que cuando una sociedad pierde ese rumbo inicia una involución a los peores momentos de su historia.

 Por ello se ha dicho con razón que una sociedad, aún cuando cuente con mecanismos formalmente democráticos, si no promueve ciudadanía termina en una dictadura más o menos explícita; será en vano que se declame democrática si no logra que la gente se involucre. El camino hacia una democracia real se sustenta sobre la base de la participación, el compromiso, la educación cívica, y la generación de espacios de debates políticos en la mayor cantidad de lugares posibles con el objeto de entusiasmar a una mayor cantidad de ciudadanos, quienes deberán comprender que la democracia es garante de las libertades individuales y grupales, vehículo para lograr la igualdad de posibilidades y un progreso sostenido sobre la base de una justicia para todos que asegure afianzar la justicia, constituir la unión nacional, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad.

Celebremos estos 30 años de democracia, conciencia, con participación y con militancia.

Celebremos 30 años de democracia, y que sea así por siempre.

 

Nahuel Nicolás Ortiz