El 9 de octubre de 1967, se dio el anuncio oficial de la muerte en combate de Ernesto Che Guevara, ocurrida el día anterior. Pero realmente el Che Guevara fue herido en una pierna en el combate de Quebrada del Yuyo, hecho prisionero y trasladado a La Higuera, pequeña localidad boliviana.

Pasado el medio día del 9 de octubre y en presencia de jefes militares del gobierno boliviano y agentes de la CIA de Estados Unidos, Ernesto Che Guevara fue ejecutado. Finalmente su cuerpo fue trasladado hasta Villagrande donde fue exhibido por un día y medio frente a pobladores, militares y periodistas, como una prueba inequívoca para el mundo de que se había dado caza a uno de los guerrilleros más “peligrosos” de ese entonces. Pero esta misma maniobra fue la que dejó a la persona del Che, como una figura mítica y símbolo de la lucha revolucionaria que es recordada y admirada hasta nuestros días.

Fue pensador, político, médico y luchador por la reivindicación de los pobres, hijo de Ernesto Guevara y Celia de la Serna, Ernesto Guevara, el Che, eligió un camino distinto al que muchos podrían imaginar para él dada su privilegiada posición económica. Pudo ser abogado, pero se interesó por la medicina y por la política. La Guerra Civil española lo puso en contacto con la realidad política y social del mundo y un recorrido de 4 mil 500 kilómetros por las regiones más pobres de Argentina le abrió los ojos ante la desigualdad. La medicina fue el puente para alcanzar lo que sería su destino: hacer la revolución para lograr un cambio social en América Latina.

Al día de hoy su figura despierta grandes pasiones en la opinión pública tanto a favor como en contra, convirtiéndolo en un símbolo de relevancia mundial.

En sus numerosos viajes por América Latina recogió los deseos de cambio y de justicia de los pueblos oprimidos,  “Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí”, relató en una de las crónicas posteriores a su segundo viaje.

El Che veía la injusticia. Marxista autodidacta, luchó por el socialismo para reemplazar al capitalismo, “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución” dijo y se convirtió en el ícono de la izquierda en América Latina y el mundo, rechazando las injusticias, y alentando la rebeldía ante un sistema que generaba y aún genera profundas desigualdades sociales.

Su muerte no fue suficiente para acabar con el respeto y admiración por el líder revolucionario y su papel en la historia. Aún después de su muerte, el Che y sus ideas siguen vivos en los movimientos que reclaman un cambio en las estructuras de poder. Destacadas figuras del arte, la política y el deporte y de diversas corrientes ideológicas como Jean Paul Sartre, Diego Armando Maradona, Carlos Santana, Gabriel García Márquez y el líder checheno Shamil Basáyev forman parte de los personajes que se han identificado con su figura e ideales.

El avance de los gobiernos progresistas en América Latina muestran que el ejemplo de heroísmo y honestidad de este revolucionario ha llegado a los jóvenes, trabajadores y campesinos que luchan para lograr una sociedad de justicia social, al representar la lucha contra las injusticias sociales, o la rebeldía y el espíritu incorruptible.

En esta fecha, este es nuestro recuerdo y homenaje a quien sigue siendo un símbolo de la lucha social y la rebeldía alrededor de todo el mundo.

Fabricio Colandrea                                                             Nahuel Ortiz

Secretario de Prensa                                                           Secretario de Hacienda

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