19 y 20 de diciembre de 2001, el día que Argentina ya no fue la misma

 

El 19 y 20 de diciembre de 2001, la sociedad argentina experimentó un punto de inflexión. El colapso del modelo neoliberal, sembrado por la dictadura cívico-militar de 1976 y abonado por las gestiones de Carlos Menem y de Fernando de la Rua, concluyó con una profunda crisis, que constituyó el preludio de una nueva etapa histórica, caracterizada por la celebración de un nuevo pacto social en torno a un nuevo proyecto, en clave productiva, nacional y popular.

El tiempo pasa con velocidad relativa a la edad. Los hechos se recuerdan o se olvidan. Si eras adolescente o niño, diez años son mucho tiempo. También influye la ideología y la cultura de cada uno en la memoria que nos vamos acumulando.

Y esa memoria está ahí, dolorosamente presente para compararla con el hoy de una Argentina que crece y atempera de a poco profundas injusticias.

¡Y cómo duele la falta de memoria de los que pretenden comparar la situación del 2001 con la actual!, y como duele también ver a esos formadores de opinión, periodistas que se dicen independientes, pero que responden a los intereses de grandes multimedios económicos, que buscan desesperados, detalles que les posibiliten meter todo en una misma bolsa. Se ufanan de resaltar los problemas que persisten, olvidando que las respuestas absolutas no existen, se regodean en vaticinar fracasos y debacles. No hay que darles bola, no saben de razones ni matices, son la espuma del agua sucia, ni siquiera tiene la aptitud para profundizar en los problemas y sus soluciones.

Muchos murmullos y avisos alarmistas corrieron en los últimos días respecto a lo que acontecería este 19 y 20 de diciembre. Veo en la Televisión notas de falta de luz, reclamos varios ante la escases de electricidad. Solidaridad con quienes padecen estos días de calor sin medios para mitigarlo.

Mi más profundo rechazo a quienes auguraban días de crisis, de violencia generalizada, de saqueos descontrolados.

Las carencias, fallas y necesidades que quedan por asistir son varias. Pero hoy no somos 2001. Mucho queda por hacer y el compromiso ciudadano debe estar en tener la visión y el compromiso de seguir construyendo una mejor sociedad, más equitativa e igualitaria dentro de un marco de respeto, de vigencia democrática y participación ciudadana.

“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” era la consigna que más se escucho aquellos 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando el pueblo argentino, luego de una larga noche neoliberal, le dijo basta a una clase política corrompida que en una década dilapidó gran parte del capital social acumulado durante un siglo.

Hoy, a 12 años, ni la Argentina ni Latinoamérica son lo mismo. La posibilidad histórica de una democracia de masas, sobre la base de gobiernos populares basados en modelos de soberanía popular, no son una realidad inalcanzable, como las usinas ideológicas del norte quisieron hacernos creer con el proclamado “fin de la historia”

Hoy, en Argentina, es una jornada de lucha y memoria, memoria por los 39 caídos por la represión policial del gobierno aliancista, memoria para no olvidar que las calles son de los pueblos, memoria para no dejarnos llevar por los medios masivos que quieren hacernos creer que el pasado ha vuelto y que olvidan que doce años después, el país es otro.

No hemos vuelto, ni volveremos tan fácilmente al 2001. O a los noventa como sueñan algunos, en nombre de la conciliación, de la paz de la mesa familiar que reinaba cuando tantas familias se sentaban en torno a una mesa vacía.

Teniendo en claro de dónde venimos y adónde queremos ir, a pesar de los “diciembres calientes” hemos avanzado. Y seguimos caminando.

 

 

 

Nahuel Ortiz

Secretario de Prensa

AJB SAN ISIDRO