El 4 de abril del 2007 la represión policial ejecutada contra una marcha de docentes encabezada por ATEN le arrebató la vida al maestro Carlos Fuentealba en Arroyito, Neuquén.

La indignación recorrió el país y la frase “Las tizas no se manchan con sangre” se multiplicaron.

A 8 años de su crimen seguimos exigiendo justicia, reclamamos que sea completa porque no hay justicia a medias; el ex gobernador Jorge Sobisch debe ser sentado en el banquillo de los acusados. La muerte de Carlos seguirá siendo una herida abierta mientras los autores políticos e intelectuales de su crimen gocen de una impunidad contra la que seguiremos levantando la voz y las banderas.

Desde ese día hasta la fecha ATEN, CTERA y la CTA han impulsado una Campaña contra la Impunidad donde se sumaron centenares de organizaciones de derechos humanos, sociales, estudiantiles, sindicales, políticas tanto nacionales como internacionales.

A aquellos que creyeron que su muerte iba a servir de escarmiento, les decimos que no hicieron más que sembrarlo y multiplicarlo. Carlos vive en sus hijas, en su compañera, en los pibes que lo recuerdan con amor y le siguen diciendo maestro, en los docentes y militantes que todos los días luchan por un país más justo y libre. En el ejemplo que nos dejó; el de un luchador honesto, el de un maestro que sabía que la escuela es un semillero para pelear contra la desigualdad y el de un ser humano noble, de buena madera.
La causa por Justicia para Carlos Fuentealba recorrió América Latina y el mundo de la mando de la Internacional de la Educación.
Realizamos innumerables acciones: paros, movilizaciones multitudinarias, jornadas de protesta, festivales artísticos, material para trabajar en las escuelas, radios abiertas, murales, documentales.

Con la lucha y esa inmensa movilización popular logramos que el autor material del hecho sea juzgado y condenado a cadena perpetua.
Hoy la Campaña contra la Impunidad continúa.

Con orgullo por su vida y con bronca por su muerte, seguimos gritando:

¡Carlos Fuentealba, Presente!