¿LINCHAMIENTOS DE VECINOS INDIGNADOS?

En los últimos días estamos siendo testigos de  un fenómeno que retrotrae al ser humano, prácticamente al estado de naturaleza: los mal llamados “Linchamientos”. Digo mal llamados, porque a pesar que ya la palabra provoca repulsión y estupor, en realidad son acciones ilegales condenadas por el Código Penal argentino y de gran parte del mundo civilizado, pero al mismo tiempo debería ser condenada por la propia raza humana.

Planteo debería ser, ya que es triste, muy triste, escuchar a algunos personajes que plantean que los vecinos están ejerciendo el derecho a defensa. Pregunto ¿de qué se defienden diez o quince personas contra uno? Peor que eso, ¿de qué se defienden cuando ese uno se encuentra sin ningún tipo de posibilidad de reaccionar por la diferencia en la relación de fuerza?

Las cosas hay que llamarlas por su nombre, de ninguna manera es un acto de defensa, estamos hablando de instigación a la violencia, de asociación ilícita, de apología del delito, de lesiones graves, de homicidio calificado, etc, según el Código Penal. Pero sin ningún lugar a dudas de lo que estamos hablando es de una profunda vergüenza de pertenecer a la raza humana.

Igualmente hay otros personajes que para la tribuna repudian los hechos, pero intentan una explicación, como que la gente esta harta de que estos pibes chorros entren por una puerta y salgan por otra, como que las fuerzas de seguridad no pueden actuar, como que el Estado está ausente.

Los que ensayan estas explicaciones, tienen un doble discurso, que en realidad esconden estar de acuerdo con estas actitudes.

Este es el discurso de la mayoría de los medios masivos de comunicación, cuando en el tratamiento de la noticia, siempre hay un “delincuente” (en el 100 % de los casos, joven, morocho y pobre) y un grupo de “vecinos indignados haciendo justicia (¿justicia?) por manos propias”.

Claro que es totalmente exagerado compararlo con la Alemania de la noche de los cristales. Además no hace falta. Solo hay que hacer un pequeño esfuerzo en la memoria y recordar como desde el último golpe militar se secuestró, mató, violó, robaron pibes. Y entonces, a uno le empieza a correr un frío tétrico por la espalda y haciendo una trasportación a estos días, empieza a pensar cuanto tiempo falta para que se empiece a justificar o a explicar porque debemos linchar además de los pibes, a los que no piensan igual que nosotros, a los que tienen inclinaciones sexuales diferentes a las nuestras, a los que no profesan nuestra religión, a los que nacieron en otros países, etc.

Por suerte el recorrido gélido en mi espalda desaparece rápidamente cuando compruebo que todos los organismos de derechos humanos, lucharon más de treinta años, por memoria, verdad y justicia, a pesar que aún pasado tanto tiempo, siguen buscando a sus desaparecidos, siguen buscando a sus nietos y los sobrevivientes siguen militando por la vida. Nunca se escuchó una voz que promoviera, justificara o explicara “linchamientos” a los dinosaurios de la Dictadura Militar.

Entonces es absolutamente necesario, en honor a nuestra propia historia, más allá de la opinión que tengamos de la realidad que estamos viviendo, que alcemos muy fuerte nuestra voz sincera de repudio y condena a este tipo de actos ilegales, mal llamados linchamientos de vecinos indignados.

Es necesario e impostergable que toda la energía se ponga al servicio de discutir y analizar, en primer lugar, donde están las raíces, los motivos, que llevaron a la exclusión de todos estos pibes, que ven en el delito una salida  a sus proyectos y después participar de la elaboración y puesta en marcha, de los   mejores proyectos, programas, políticas para su inclusión.

Lic. Alejandro Grazia

Coordinador

Programa Incluyendo Jóvenes